Duele
He dejado de escribir y no
te imaginas cómo duele…
Duele dejar de ser tú misma,
duele mirarte al espejo y preguntarte ¡Qué estás haciendo con tu vida!, pero más
que la pregunta, duele no poder responderte por qué estás jodidamente abandonada
por ti misma. En la vida te pasan cosas, a mí por ejemplo el otro día el
calendario me dijo que cumplía años, 31 para ser exacta, quise decirle ¡Vete a
la mierda!, pero abracé el móvil y di las gracias, porque a pesar de tantas noches
tristes como hoy, he sido muy feliz y parte de esa felicidad me la ha dado
escribir. Aunque duele desahogarse y creer que en cualquier momento el papel en
el que escribes sangrará, duele más quedarte con todo dentro. A veces reviento
por no encontrar las palabras, quizá porque soy perfeccionista y no me entero
de lo patética que me veo buscando sinónimos en Google para que el texto quede
digno de una escritora, pero al final solo soy eso, la chica nocturna como la
luna que quiere mantener con vida a algo que poco a poco ha dejado morir.
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