Si supieras cuánto extraño ese momento, en el que nos miramos a la cara y nos decimos tantas cosas. Ese silencio acompañado de suspiros que es capaz de demostrar tanto sin decir una palabra. Extraño tanto de ti... De nosotros.
He dejado de escribir y no te imaginas cómo duele… Duele dejar de ser tú misma, duele mirarte al espejo y preguntarte ¡Qué estás haciendo con tu vida!, pero más que la pregunta, duele no poder responderte por qué estás jodidamente abandonada por ti misma. En la vida te pasan cosas, a mí por ejemplo el otro día el calendario me dijo que cumplía años, 31 para ser exacta, quise decirle ¡Vete a la mierda!, pero abracé el móvil y di las gracias, porque a pesar de tantas noches tristes como hoy, he sido muy feliz y parte de esa felicidad me la ha dado escribir. Aunque duele desahogarse y creer que en cualquier momento el papel en el que escribes sangrará, duele más quedarte con todo dentro. A veces reviento por no encontrar las palabras, quizá porque soy perfeccionista y no me entero de lo patética que me veo buscando sinónimos en Google para que el texto quede digno de una escritora, pero al final solo soy eso, la chica nocturna como la luna que quiere mantener con vida a algo que p...
Hay momentos que sólo pasan, no se planea nada. No sé porque me he inspirado y tratado de dejar por escrito cada instante vivido, tal vez porque no puedo guardar los momentos en esa bolsa plástica que me regalaste. Estar cerca de ti es realmente hermoso, abrazarte, que me abraces, esas tiernas miradas que me confunden, que me alejan de la realidad, que siento me piden a grito un beso que ya no se debe dar. Te quiero, lo sabes; me gustas, de eso aún no estás convencido, pero no seré yo la que rompa las reglas, la que se incline hacia tus labios a darte un dulce beso, son mi tentación y eso no lo niego, pero ahí lo dejamos, poniéndole pausa a los afectos, digo, porque a los sentimientos no podemos pararlos, es un hecho. Adoro caminar de tu mano, que la bella luna sea testigo de lo mucho que suspiramos, que mientras acaricias mi cuello, nos alumbre sin abandonarnos, esa misma luna será testigo de los recuerdos las noches que no esté contigo, juro te extrañaré. Y no es por conveniencia d...
Nos encontramos, tú en subida y yo en bajada pero ahí estamos, sonriendo como locos, soñando en la misma cama. Vertiendo jugosas emociones cada vez que nos tocamos, mirando hacia la nada cuando permanecemos separados. Tú aquí me tienes, esperándote en casa, con un café, aunque una copa de vino prefieras beber. Yo te tengo aquí también, cuando suspiras al verme y dices «ya llegué cariño» sonando las llaves para que me de cuenta. Y salgo a tu encuentro, nos miramos y obviamos el café y el vino, no nos hacen falta, nos basta bebernos hasta saciarnos, hasta quedar cansados, aunque en cada encuentro, quedemos con más ganas de amarnos.
Comentarios
Publicar un comentario